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RECONOCIMIENTO DE LA FRATERNIDAD EN LA ARQUIDIÓCESIS DE MONTEVIDEO

La iniciativa de la Fraternidad Contemplativa María de Nazaret tiene sus raíces en una inquietud que tuvo Monseñor Nicolás Cotugno desde su noviciado salesiano (Como – Italia) en 1957, cuando manifestó su inclinación a la vida contemplativa y fue alentado por sus superiores a continuar en la Congregación Salesiana.

¿QUIENES SOMOS?

En 1975 se suma el decidido aliento de Monseñor Gottardi, Obispo auxiliar de Montevideo. Quedan así abiertas las puertas para esta experiencia contemplativa. Luego el 3 de mayo de 1993, en la fiesta de San Felipe y Santiago, Monseñor José Gottardi, reconoce jurídicamente la Fraternidad Contemplativa María de Nazaret como Asociación privada de fieles (ahora somos Asociación publica de fieles).

 

La Fraternidad en Uruguay comienza con grupos de jóvenes, parejas de novios y matrimonios jóvenes, que van haciendo camino en esta experiencia contemplativa.

 

En los años subsiguientes se forman y van creciendo grupos de jóvenes y de matrimonios. En 1986 un grupo de jóvenes llamadas a la vida consagrada comienzan una experiencia de vida comunitaria.

Está constituida por:

  • consagradas viviendo en comunidad o en sus propias casas;

  • una Fraternidad sacerdotal formada por tres seminaristas que aspiran a ser nazarenos sacerdotes;

  • un sacerdote del clero secular en la diócesis de Minas con Voto perpetuo de Contemplación y un sacerdote del clero secular en la diòcesis de Montevideo;

  • matrimonios y jóvenes comprometidos activamente que junto a los consagrados y a los sacerdotes son la triple manifestación de la Fraternidad que es “una” en su identidad vocacional y carismática. Todos insertos en la Iglesia local e integrados en diversas parroquias y organismos diocesanos.

 

El nombramiento y la consagración del padre Nicolás Cotugno como Obispo de Melo, y la radicación de una nazarena consagrada en dicha ciudad, marcan el comienzo de una nueva presencia de la Fraternidad.

 

Paralelamente, un matrimonio nazareno en Tacuarembó ha dado lugar al nacimiento del “Rincón nazareno”, simiente de muchos jóvenes que, teniendo que emigrar a la capital para continuar sus estudios, se han unido al camino de crecimiento espiritual propuesto por el Movimiento, asumiendo como propio el carisma de la unión con Dios en la vida.

 

Actualmente funcionan en la Fraternidad, numerosos grupos de niños, adolescentes, jóvenes y nuevas familias, abiertos a conocer y profundizar en la propuesta nazarena, acompañados por nazarenos (jóvenes, matrimonios, adultos) comprometidos con diversos grados de pertenencia a la Fraternidad. Todos van asumiendo la Fraternidad Contemplativa como una realidad vocacional y fundacional comprometiéndose a vivir la vocación con entusiasmo y fidelidad.

REALIDAD ACTUAL DE LA FRATERNIDAD EN URUGUAY

Progresivamente la Fraternidad se ha ido expandiendo a otros países:

 

- ITALIA: En mayo de 1991, dos nazarenas consagradas, acompañadas del fundador, llegan al Colle Don Bosco, llamadas por el Rector Mayor de los salesianos, el padre Egidio Viganò, y desde ese momento a la fecha esta presencia ha venido creciendo con la incorporación de nuevas consagradas, matrimonios y jóvenes de esa región, asumiendo Promesas y Votos de Contemplación.

 

- ARGENTINA: En diciembre de 1991, algunos nazarenos uruguayos, comienzan la experiencia de la Fraternidad en Buenos Aires a pedido del Inspector Salesiano de aquel momento (Padre Juan Cantini) , siendo actualmente una presencia que cuenta con un grupo de consagradas con Voto y laicos comprometidos.

 

- ESLOVAQUIA: En enero de 1993, a solicitud de un sacerdote salesiano comienza en Bratislava la presencia de la Fraternidad, donde actualmente hay consagradas y laicos con Votos de Contemplación.

 

- REPUBLICA CHECA: En abril de 1995, surge la Fraternidad, comenzando con la presencia de la primera nazarena consagrada de Europa del Este; creciendo allí la Fraternidad con la participación de laicos y consagrados.

PRESENCIA DE LA FRATERNIDAD EN EL MUNDO
IDENTIDAD CARISMÁTICA DE LA FRATERNIDAD

La Fraternidad Contemplativa María de Nazaret es un Movimiento de discípulos del Señor Jesús que, animados por el Espíritu Santo e inspirándose en la contemplación carismática de Don Bosco, quieren vivir la contemplación como la vivió María de Nazaret.

 

Potenciando en la Iglesia la dimensión contemplativa de la consagración bautismal, aspiran a la santidad de la vida cristiana en la unión con Dios en toda su vida.

 

Quiere traducir lo sustancial de la tradición contemplativa de la Iglesia encarnándola en nuestra cultura.

 

Vivir la contemplación es, para los nazarenos, hacer experiencia de unión con Dios en todas las actividades y expresiones de la vida impulsándolos a la acción.

 

Por eso, el contemplativo nazareno es una persona que no se aparta del mundo, sino que se compromete profundamente con la realidad, con todas las energías del Resucitado.

 

María de Nazaret, mujer de lo cotidiano es nuestro modelo de contemplación en la entrega concreta, en el servicio, en la solidaridad y en la disponibilidad total al obrar de Dios, por ello nuestro Movimiento se llama Fraternidad Contemplativa María de Nazaret y los miembros de la Fraternidad nos llamamos “nazarenos”.

 

Los nazarenos queremos vivir radicalmente el seguimiento de Jesús. Formamos una Fraternidad que es una comunidad de hermanos, donde están presentes todas las situaciones de vida: laicos (niños, adolescentes, jóvenes, adultos, matrimonios), sacerdotes, consagradas y consagrados. En la familia nazarena se comparte el amor y el diálogo, la alegría y el trabajo, el dolor y la esperanza, la alabanza y la paz.

 

En Don Bosco vemos el místico contemplativo en acción que supo traducir el espíritu de la vida de Nazaret a las cambiantes coordenadas culturales de su época, que lo hacen muy cercano a nosotros. Por eso nuestro Movimiento entronca con la corriente de espiritualidad inaugurada por el santo de Valdocco.

 

Asumimos la contemplación fijando nuestra mirada y el corazón en Jesús el Señor Resucitado. Aspiramos a transformar nuestro actuar humano en sacramento de unión con Dios, manifestación humana del obrar divino en el mundo.

 

Este don que hemos recibido del Espíritu Santo es para la Iglesia. Por eso nos insertamos y participamos en el tejido de la vida eclesial diocesana y parroquial, aceptando las orientaciones de los pastores, disponibles para la misión evangelizadora de todo el pueblo de Dios.

 

Somos, pues, una Asociación de fieles cuya vocación es la promoción de la dimensión contemplativa de todo discípulo de Jesús el Nazareno, llamados a ser apóstoles de contemplación en el mundo, haciendo de nuestras actividades y de toda nuestra vida, verdadera experiencia de unión con Dios.

 

La Eucaristía constituye el centro de nuestra vida contemplativa y la oración, especialmente la Liturgia de las Horas, es parte constitutiva de nuestro ser nazareno.

 

El estilo de vida nazareno se articula, sustancialmente, en tres etapas: el conocimiento de la Fraternidad, la Promesa de Contemplación en la maduración progresiva de la experiencia de unión con Dios, y el Voto de Contemplación en la adhesión plena y definitiva al Movimiento.

 

La Fraternidad Contemplativa María de Nazaret tiene personería Jurídica, por la que se presenta en la sociedad como una realidad secular con una finalidad religiosa eclesial.

La identidad carismática de la Fraternidad Contemplativa María de Nazaret consiste en transformar la actividad del hombre en una auténtica experiencia de unión con Dios. Es la contemplación de la acción, que me da la posibilidad de ser en toda mi vida «CONTEMPLATIVO EN ACCIÓN», como afirma el Papa Juan Pablo II (RMi 91).

 

La contemplación en acción es la característica de la Fraternidad Contemplativa. Es la contemplación que me lleva a la unión con Dios no sólo en la acción, sino por medio de la misma acción. La contemplación de la acción transforma el actuar humano en sacramento de unión con Dios.