© 2019 Fraternidad Contemplativa Maria de Nazaret

CHEBA,

SEMINARISTA NAZARENO

(ahora sacerdote)

 

STEFANIA, NAZARENA CASADA, 6 HIJOS

 

MI SER NAZARENA...
Una vida ordinaria, pero que tiene sentido y es santificada propio en el cotidiano, en el "Ora = Labora", en la complementariedad de los estados de vida, en el fuerte sentido de pertenecer a la Iglesia, en el fluir de la Liturgia de las Horas y de la vida.
La Fraternidad es mi pan cotidiano.
Espero que se transforme cada vez más en el "vestido a medida" para mi, aquel que me queda "como anillo al dedo", que hace preguntar a los demás: "¿Dónde lo has comprado?". Y yo: "Ven y verás"

 

La persona humana es creada para ser santa!

Entre las numerosísimas manifestaciones del Espíritu en la Iglesia para poder alcanzar esta finalidad, los nazarenos puntamos al carisma de la contemplación, al esfuerzo por fijar en Dios la mirada y el corazón, no “a pesar”, sino “a través” de nuestras acciones cotidianas, nuestro trabajo, nuestra relación con los demás, nuestra oración, nuestra vida. No importa la acción que hago, importa che Jesús Cristo, el Resucitado, obre a través de esta mi acción. Todo esto en unión constante con la Iglesia: sacerdotes, consagrados, familias, jóvenes… juntos, teniendo de la mano a Don Bosco y a la Familia de Nazaret.

 

ANA, CONSAGRADA NAZARENA

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi espíritu salta de contento en Dios mi Salvador, porque se fijó en su humilde esclava, y desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz.
Soy consagrada secular en la Fraternidad Contemplativa porque el Señor lo quiso y me llamó. Y tan claro fue este llamado que todos los acontecimientos se fueron ordenando para hacerlo posible.
Nuestro carisma es tratar de vivir la contemplación nazarena.  Que todo nuestro actuar, obrar sea oración.  Entonces todas nuestras acciones tienen la posibilidad  de ser unión con Dios, verdadera oración.
Entonces todo es importante, todo merece nuestra dedicación e interés.  Desde la celebración de Laudes al comienzo del día,  la comida bien hecha, las compras necesarias, una llamada cortés.
Aceptar las limitaciones y no hacerlas pesar a nadie. Participar en lo posible de la vida de la comunidad parroquial.
Todo nuestro actuar desde nuestro ser nazarena.

RODOLFO Y SILVANA , MATRIMONIO NAZARENO

 

Somos Silvana y Fito, un matrimonio nazareno casados hace 25 años. Junto a otros matrimonios de la Parroquia San Pedro Apóstol de Montevideo, conocimos la Fraternidad Contemplativa María de Nazaret. Hacía poco tiempo que nos habíamos casado y colaborábamos en la catequesis de niños de la Parroquia.
Lo que más nos impactó y nos llevó a querer conocer cada vez mas el movimiento fue la propuesta de poder vivir la unión con Dios siendo contemplativos en acción, en lo cotidiano de la vida, mientras trabajamos, estudiamos, o hacemos las tareas del hogar, a la manera de María de Nazaret, con sencillez, humildad, y sobretodo amor y alegría.
Primero intentamos comprenderlo, luego casi sin darnos cuenta estábamos viviendo y de ahí en más disfrutado el carisma nazareno, gracias al acompañamiento de otros hermanos nazarenos (consagrados, matrimonios, jóvenes ) y apoyados en la oración y los sacramentos.
Ser y sentirnos nazarenos nos ha permitido ampliar el horizonte de nuestra vida familiar tratando de superar nuestras limitaciones, afirmarnos en la fe, potenciar la oración y la vida sacramental.
Damos gracias a nuestro fundador Monseñor Nicolás, por su docilidad al Espíritu Santo en llevar adelante este carisma.
Damos gracias a todos los nazarenos por su apoyo constante.
Damos gracias a nuestra querida Iglesia de Montevideo por cobijarnos en su seno.
A María de Nazaret, nuestra madre y maestra, nos encomendamos.

CORRADO Y ANTONELLA, MATRIMONIO NAZARENO

 

Nos hemos preguntado: ¿pero rezar es sòlo "decir oraciones"?
¿Posible que nuestro amor no concierna tambièn a Dios?
¿Somos "verdaderamente cristianos" sólo adentro de la Iglesia?
¿La "vida real" nos aleja de Dios?
Contemplar Nazaret fue para nosotros la respuesta:
allí Dios, en Jesús, por 30 años "ha sido hombre",
en una familia humana,
mezclada con otros hombres;
en Nazaret cada gesto humano ha sido trasformado
en instrumento de salvación y de unión con Dios.
Nosotros somos llamados a realizar y llevar Nazaret por todas partes.

 

La nazarenidad es aprender a encontrar a Dios no “a pesar del cotidiano” sino  tramite eso.

 

GRACIELA, CONSAGRADA NAZARENA

 

La Familia de Nazaret me ha conducido y me conduce al "tesoro escondido". El "Tesoro" es Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, que en Cristo Vivo quiere reinar en el mundo a través de mi vida; quiere enriquecer mis actividades, llevar a la Caridad suprema mi amor, vivir en mi conversión continua y manifestarse a través de mis ojos, mis oídos, mis pies, mis manos, mis cansancios, mi reposo, mis tristezas, mis alegrías. Pero no para quedarse en mí, sino que pide mi sí a su voluntad, como a María de Nazaret, para que en cada actividad cotidiana vivida juntos, Cristo interceda de una manera eficaz por toda su amada Iglesia, por cada hermano del universo y por su intervención se transformen, estas actividades, en una oración contemplativa de una eficacia única. El "tesoro escondido" son los treinta años de Cristo en Nazaret, que ha dado un valor maravilloso a las pequeñas cosas de todos los días. La grandeza de este camino contemplativo nazareno, que dura toda la vida, es que es un llamado a crecer juntos a laicos (matrimonios, jóvenes, familias, ...), consagrados y sacerdotes, donde cada uno potencia su vocación en la medida que da lo específico de la suya y recibe lo específico de la de sus hermanos. Cristo nos hace Uno en la Eucaristía; la Eucaristía se hace vida y la vida se transforma en Eucaristía. ¡Misterio de Amor! María de Nazaret nos conduce, poco a poco, al rostro visible de Cristo: ¡miren cómo se aman!

PABLO, NAZARENO SACERDOTE (ahora Obispo) 

 

¿La FCMN?

Somos una familia de discípulos misioneros de Jesús que buscamos constantemente vivir en la alegría del Evangelio, movidos por la fuerza del Espíritu descubrimos en la actividad cotidiana la presencia de Dios Padre, que nos acompaña con su amor providente.

Esta experiencia profunda de unión a Dios, que la Iglesia reconoce como “contemplación”, es la que nos sentimos llamados a vivir en el mundo actual, en el medio y a través de todas las actividades…

Para lograr ser contemplativos en acción,  el Espíritu ha suscitado una comunidad y medios para realizar un camino con diversas etapas y compromisos. Movidos por la gracia de Dios, poco a poco vamos descubriendo y maravillándonos de esta hermosa vocación.

Vivimos insertos en las comunidades parroquiales, enriquecidos por los diversos estados de vida, intensamente comprometidos con la realidad como oportunidad del encuentro con el Crucificado-Resucitado.

El testimonio de los Santos nos anima, San Juan Bosco nos da certeza de que es posible vivir la contemplación en la cultura de hoy. Sentimos la presencia de María de Nazaret que nos acompaña y guía como modelo.

¡Ven, acércate a conocer este estilo de vida! Dios y nosotros necesitamos de ti para construir la FCMN…

JUAN ANDRES, NAZARENO JOVEN

 

NAZARENOS FUTBOL Y UNION CON DIOS

 

Buenas!
Hoy tengo el alegría de haber sido designado para contar una experiencia que vivimos los nazarenos del Uruguay, un apostolado que nos apasiona y lo vivimos con gran entusiasmo...Nazarenos Fútbol.
Se me ha pedido que transmita como puede ser posible la unión con Dios a través de este deporte, por consecuente, tal pedido me ha hecho pensar, hacer una evaluación y reflexionar sobre lo vivido, con una pregunta cómo referencia... será posible que un grupo de jóvenes que se juntan a "jugar a la pelota" se encuentren unidos a Dios?


No me animo a afirmar que estamos absolutamente conscientes todo el tiempo, de que a través de este deporte podemos estar unidos a Dios, pero verdaderamente, como grupo hemos hecho experiencia de ser instrumento de Dios y ser parte del obrar divino, y entendemos esto como que (en algún punto) hemos materializado esa unión con Dios a la cual todo nazareno aspira y todo bautizado está llamado a vivir.
Resulta difícil pensar que todo esto es posible, únicamente jugando un partido de fútbol de 90 minutos cada fin de semana; pero quién se interioriza un poco en este grupo, sabe que Nazarenos Fútbol va mucho más allá de un simple partido o de una competencia en particular.
Este apostolado requiere de una dedicación diaria y de una convicción por parte de los que formamos parte del mismo, de que este grupo quiere ser una gran familia y de que siendo un cuadro normal de la liga, está llamado a ofrecer algo diferente a lo que ofrecen los otros equipos participantes.


Un aspecto que consideramos que no debemos descuidar (por ser un medio para lograr nuestros objetivos) es la competitividad del equipo. Y con respecto a este punto, en un año y medio casi de participación de Nazarenos Fútbol en una liga muy conocida de Montevideo, nos hemos mantenido casi siempre en las primeras posiciones, siendo el equipo que a lo largo de todo el año pasado logró la segunda mayor cantidad de puntos en su divisional. Este hecho nos ha alegrado mucho, pero sin dudas festejamos y nos alegramos mucho más, cuando en la vigilia Pascual pronta pasada dos de nuestros medios campistas recibieron el sacramento del bautismo y a la semana junto a otros 3 hermanos más del equipo recibieron la confirmación en una gran fiesta que todos acompañamos.


Testimonios particulares, anécdotas y muchos relatos más podría incluir y así adornar esta redacción, pero la dejo así... "picando", para que todo aquel que quiera saber más, se arrime y aparezca, ya que todos tenemos algo para dar y no sólo desde adentro de la cancha.
 

Espero que les haya gustado este breve relato tanto cómo a nosotros nos gusta formar parte de esto!
Abrazo en Cristo para todos!!!